Tras el cese de las actividades turísticas por más de tres meses fruto de la ex­pansión del COVID-19 en el país, el sector inicia hoy el camino para recuperar su dinamismo y liderazgo en la región con la lle­gada de los primeros tu­ristas por los distintos ae­ropuertos del país y la implementación de un es­tricto protocolo sanitario.

La reapertura en medio de la pandemia del coronavirus, que va de la mano con el reinicio de los vuelos internacionales desde y hacia el país, limita a un 30 % la ocupación en los hoteles de más de 500 habitaciones durante julio, la aumenta a un 50 % en agosto y a un 75 % en diciembre.

Asimismo, dispone hacer cumplir el distanciamiento físico en el agua mediante el uso de asistentes de piscina y socorristas, permitir que grupos de familiares y amigos que llegaron juntos se congreguen en el agua, y exige mantener la calidad del agua de la piscina utilizando franjas de prueba y realizando pruebas regulares de cloro.

El protocolo permite el entretenimiento de baile mientras haya suficiente espacio en la terraza de la piscina para el distanciamiento físico entre los participantes y el líder del entretenimiento.

También, se ordenar disponer de un número determinado de habitaciones que permanecerán desocupadas y limpias en todo momento para alojar posibles clientes con enfermedad confirmada o sospechosa, junto con su unidad de convivencia.

Estas habitaciones deben situarse separadas del resto de habitaciones ocupadas del hotel, a ser posible en una misma planta y contiguas unas de otras para facilitar la atención de los clientes aislados.